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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Embarazo en Navidad


Señor, me has dado la inmensa gracia de pasar mis dos embarazos en Navidad. Es una manera maravillosa de contemplarte, de sentirte cerca, de tomar como ejemplo a María... Siento en mí los movimientos de Clarita como María sintió al Hijo en sus entrañas.

Embarazada y fiándose de Dios con el corazón abierto de par en par, tuvo que sentir el rechazo inicial de San José, no le importó el cansancio del embarazo para acudir a ayudar a su prima Isabel, estuvo a punto de parir y sin tener siquiera donde recostarse para acoger a la Luz del Mundo...

En la Misa del Gallo del año que estaba embarazada de Sofía, recuerdo cómo mi hija saltó en mi seno cuando me acerqué a la Tí en la Eucaristía, como lo hizo el hijo de Isabel cuando su alma infantil Te reconoció nada más acercarse María. ¿Acaso cuando se mueve Clara es porque Te acercas a mi sin yo darme cuenta? ¿Cuantas veces al día me tiendes la mano y yo miro para otro lado, Señor?

Nunca podré darte las gracias suficientes por la bendición tan grande de mis hijas, por cómo son capaces de acercarme a ti incluso desde antes de nacer.

Desgranar poco a poco el rosario, sintiendo la vida crecer lentamente dentro de mi, acercarme a la Eucaristía conociendo el milagro de que llegarás a Clara a través del líquido amniótico, bañándola con tu presencia... Como decía Van Thuan en Camino de Esperanza, “Para ti el momento más bello es el momento presente (cf Mt 6, 34; St 4, 13-15). Vívelo en la plenitud del amor de Dios. Tu vida será maravillosamente bella si es como un cristal formado por millones de esos momentos. ¿Ves como es fácil?".

Gracias por cada momento y lugar en los que aprovechas para acercarte más a mi, y yo sólo tengo que fiarme, coger tu mano y cerrar los ojos para poder abrir el corazóny notar Tu presencia, gracias por toda la Belleza que pones a mi alrededor. Gracias también por las oportunidades que me das para permitirme ser Tu Cireneo y acompañarte cerquita de Tu Cruz, por esos momentos en los que a veces no sé ver tu Belleza ni tu Paz, pero sé que no te apartas ni un momento de mi... a pesar de mi.

Ahora además me das la oportunidad de colaborar contigo no sólo en el Misterio de la Creación, sino en acercar a mis hijas a Ti, hacer que Te conozcan y que Te amen, guiarlas de la mano por tus sendas intentando no desviarme mucho... Porque son Tuyas más que mias; no son de mi propiedad sino que me las has dado en préstamo, me las has confiado con todo Tu Amor, para que yo también las ame y, unidas, seamos semillas capaces de esparcit Tu fragancia a nuestro alrededor.

Porque sé que Clarita es otra bendición, otro regalo que has puesto en mi camino. Gracias Señor.

"Antes de nacer te escogí, en el vientre de tu madre te consagré"
Jeremías 1:5


"Dios me escogió desde el vientre de mi madre, y por su mucho amor me llamó" Gál 1, 15

"Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el seno de mi madre. Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste. ¡Qué admirables son tus obras! Del todo conoces tú mi alma. No se te ocultaban mis huesos cuando secretamente era formado y en el misterio era plasmado". Salmo 139

martes, 13 de julio de 2010

¡Nuevo embarazo, nuevas formas de vivirlo!

Sí, estoy de nuevo embarazada. Pero este embarazo he decidido llevarlo con menos preocupaciones.

Recuerdo que una de las pruebas de mi primer embarazo parecía salir alterada y nos llevamos un susto. Se quiere mucho a los hijos... Pero también después de tantos controles y tantas lecturas sobre el embarazo, una empieza a darse cuenta de por qué el diagnóstico prenatal también se llama cribado prenatal, de por qué interesa tanto que las anomalías cromosómicas se detecten precozmente... Y desde luego, a mi no me interesa para nada, ya que al final, cuando tenga a mi bebé en los brazos, empezaré a conocerle, con sus virtudes y sus defectos, con sus particularidades, con todo el amor que trae cada bebé.

Es por eso que esta vez he hablado con mi médico y le he dicho que no me interesa. En la ecografía de la semana 12 no le ha medido el pliegue nucal ni me he hecho las pruebas para la triple screening, no me interesa saber las probabilidades de que tenga síndrome de down u otras cromosopatías. Mucho menos la amniocentesis, prueba invasiva y con un 1% de probabilidades de perder al bebé.

Esta vez esperaré pacientemente, dejaré crecer el amor que llevo dentro, con paciencia, con cariño, con esperanza... Pruebas: las necesarias para detectar alguna enfermedad de tratamiento precoz. El resto me sobran.

No creo que la belleza esté en el exterior, ni me gusta el apelativo de "discapacitado", prefiero decir que tienen capacidades especiales, porque desde luego los "discapacitados" tienen muchas veces más capacidad de amar y de generar amor que los que no lo son. Son capaces de muchísimas cosas y, por supuesto, si algún hijo mio tuviera una cromosopatía, sería exactamente igual de deseado y amado que si no la tuviera.

Quiero inculcar a mis hijos que no me importa como sean, les quiero y les querré siempre desde el momento en el que soy consciente de su existencia. Que les querré sobre todas las cosas, aunque se rebelen, aunque se equivoquen, aunque obren mal... Que siempre tendré los brazos abiertos y una palabra de aliento para cuando quieran acogerse a mi regazo. Y por supuesto les querré independientemente de sus capacidades intelectuales o físicas. Sean como sean.

La maternidad me ha acercado más a Dios. De repente he mirado al cielo y he comprendido un poquito más a ese Dios padre, amoroso, comprensivo, siempre dispuesto a la redención y al perdón. He mirado al cielo y me he sobrecogido. Si un ser tan pequeño como yo puede sentir este amor desbordante, que no termina en mi sino que se derrama y me sobrepasa... ¿Cómo puede llegar a ser ese amor de Dios Padre? ¿Tanto me quiere? No doy a imaginar un amor así y sin embargo tengo la seguridad de que existe, de que me lleva tatuada en la palma de su mano, de que no olvida mis inquietudes de cada día y de que sigue mis pasos esperando a que gire mi cabeza testaruda y le de un abrazo envuelto en lágrimas, para lavar mis pecados y sentir esa alegria de Padre cuando sabe que su hijo es feliz, cuando lo mira orgulloso y se le ensancha el corazón...

He leido muchas veces esta frase: "Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre". Cada niño que Dios me envía, me dice que Dios todavía tiene mucho amor que sacar de mi, mucho trabajo por hacer...

Gracias Señor por estos regalos, que sí, cuestan algo de dinero (no mucho), una pizca de insonmio y de cansancio (no más que un fin de semana adolescente), y mucha dedicación, pero que realmente me acercan al Amor y la Verdad, a la donación de mi misma, al deseo de ser mejor madre, mejor esposa, mejor amiga, mejor persona, mejor ciudadana, mejor cristiana...

Gracias por guiarme con tu mano amorosa hacia la Felicidad.

viernes, 23 de octubre de 2009

La esperanza de Stanislawa Leszczynska "la partera de Auschwitz"


La historia de esta mujer es impresionante. Matrona polaca, ya se desvivía por ayudar a las mujeres antes de ser encarcelada en Auschwitz, pero fue allí donde tuvo que dar las pruebas más impresionantes de su fe.

En los dos años que estuvo allí, ayudó a nacer a unos 3.000 niños condiciones infrahumanas , negándose a cumplir las órdenes del Dr. Menguele de que los matara al nacer (algo que hizo «Schwester» Klara, partera alemana, con unos 1.500 de ellos).

Sólo me cabe imaginar la enorme esperanza que debía tener esta mujer. Únicamente 30 de esos 3.000 niños sobrevivieron, pero ella seguía pasando días sin dormir, sin a penas comer, trabajando y rezando constantemente por ayudar a esos bebés y a esas madres.
En palabras de Stanislawa:

Si en mi país, contrariamente a nuestras experiencias de guerra, madurasen tendencias contra la vida, confío en la voz de todas las comadronas, de todas las madres y padres honestos, de todos los ciudadanos honestos, en defensa de la vida y de los derechos del niño.